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los dieciocho años ya vivía cansada. No un cansancio cualquiera: me levantaba de la cama como si el día fuera una montaña. Tenía cólicos fuertes cada mes, alergias, síntomas por todas partes — y siempre la misma frase alrededor: «no te quejes, eso es normal». Los médicos me decían que estaba todo bien. Yo sabía que no.
Dejé los anticonceptivos porque sentía que no eran lo que mi cuerpo necesitaba, y empecé a buscar por mi cuenta. Primero llegué a la terapia psico-corporal: allí entendí que arrastraba emociones y heridas que nunca había podido procesar. Me alivió por dentro… pero seguía inflamada, con dolor y agotada.
Después cambié mi alimentación de raíz, con una mirada más natural e integrativa, y mi energía dio un vuelco. Por primera vez en años me sentí viva. Fue tan importante que dejé el diseño gráfico, a lo que me dedicaba, y me formé en dietética y nutrición para acompañar a otras mujeres.
«Pero la nutrición me llevaba hasta un punto. En cuanto bajaba la guardia, los síntomas volvían. Faltaba algo.»
Entonces llegó el diagnóstico: endometriosis. Me operaron dos veces de un quiste de diez centímetros en el ovario. Mi cuerpo se apagó: al agotamiento se le sumó una niebla mental que convertía cualquier gesto en un esfuerzo. Toqué fondo.
Y ahí, en el punto más bajo, entendí lo que hoy es el centro de mi trabajo: la endometriosis es compleja y no se aborda desde un solo lado. La terapia emocional sola no bastaba. La alimentación sola tampoco. Había que mirar el cuerpo entero —el sistema nervioso, la alimentación y el cuerpo— e ir encontrando, con paciencia, lo que a cada una le hace bien. Y había que ir hondo: mirar el dolor de frente en lugar de huir de él. Incómodo a veces, siempre necesario.
Recorrí ese camino en mi propia piel: la nutrición, el trabajo psico-corporal y la danzaterapia — donde comprendí que la clave está en liberar lo que el cuerpo guarda — y, más adelante, procesos terapéuticos más profundos que me llevaron donde la mente sola no alcanzaba.
Llevo diez años acompañando a mujeres. Me formé en dietética y nutrición naturista, terapia psico-corporal y danzaterapia. Fundé SomosUno y Reconecta, proyectos con los que llevo una década organizando retiros para reconectar con el cuerpo y el bienestar. Trabajé como dietista clínica, pero esa forma fría de atender no era la mía: por eso creé mi propio método, más cercano y humano.
Si yo pude, tú también puedes — con el acompañamiento adecuado.»
No te prometo mi resultado: cada cuerpo es un mundo, y mi trabajo siempre acompaña a tu tratamiento médico, nunca lo sustituye. Pero de una cosa estoy segura: mereces que alguien mire tu caso entero, con método y sin soltarte la mano. Si mi historia se parece a la tuya, hablemos.
Diez años acompañando a mujeres.
Mi formación, con nombres y apellidos:
Dietética y nutrición naturista — Institut Roger de Llúria, Barcelona (titulación oficial)
· Ginecología natural especializada en endometriosis — Seivafeme
· Ginecología natural — ISMET, Barcelona
· Terapia psico-corporal — La Vía del Cuerpo
· Danzaterapia — Javiera Morales Daviu
· Reflexología podal y auriculoterapia — ISMET, Barcelona
· Nutrición ortomolecular — Heilpraktiker Institut
Fundadora de SomosUno.guru y Reconecta.life
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